pudiese convertirse en un objeto"
Adrienne Rich
leí la línea inacabada de su mano
le mostré la mía, suprimimos letras
por temor a la memoria, nada
que al comienzo no supiéramos decían
el pasado desentierra las palabras
de sus tiestos, siempre gira
ahora dime lo que lees, será cierto
imagen: Giulio Paolini, Joven que mira a Lorenzo Lotto, 1967
le mostré la mía, suprimimos letras
por temor a la memoria, nada
que al comienzo no supiéramos decían
el pasado desentierra las palabras
de sus tiestos, siempre gira
ahora dime lo que lees, será cierto
imagen: Giulio Paolini, Joven que mira a Lorenzo Lotto, 1967



8 comentarios:
En las línbeas de la mano se lee el futuro y tu, experta en quiromancia, ves al pasado en él.
Alguna vez te leí una perorata sobre el Carpe Diem, creo que para lograr que X "pasara la página". Pero no siempre se puede doblar la pluma para que el poema haga lo que nos place. Con tu Adrienne soy Lorenzo y me desentierro. Las páginas a veces se dejan a un soplo de aire que entra por la ventana, esa que dejas abierta.
estimado anónimo caraqueño, sólo le dejo una cita de M.Heidegger:
"El habla del poema es esencialmente multívoco y ello a su propio modo. No entenderemos nada del decir del Poema mientras vayamos a su encuentro meramente con el sentido entumecido de un mentar unívoco.(...) La poesía habla desde una ambigüedad ambígua."
La cosa es no endeudarse con uno mismo. De la tramoya del pasado cuelgan los hilos de hoy. Asi no los veamos.
Un gran beso.
le sigo la pista.
A la memoria podemos suprimirle letras pero el pasado desentierra la lectura de lo vivido y lo que no, entonces sé que lo que dice mi mano es cierto.
Un abrazo,
Vulcano.
Las palabras de un poema, siguen siempre una linea metálica muy afilada.
El poema y sus palabras ( aún las suprimidas) nos pueden rebanar, machetear, trocear y filetear o cortar en julianas, en cubitos, en rodajas, nos pueden hasta moler.
Y aún así, no perdemos una sola gota de sangre.
yo te regalo alguna de mis letras mas que inacabadas, quizà tu experta en conjuros logres un poema que se resista al suicidio de la memoria
un abrazo
Leo una apropiación, como esa que Paolini hace de la pintura: interpela con la mirada pero no cambia el estado inalterable de las cosas. Es la mirada de un muerto.
Por cierto, si agregamos uno de los espejos de Pistoletto tal vez veamos el futuro sin recurrir a la quiromancia.
Nada más incierto que la lectura de las lineas de las manos pero qué ansiosa la espera ante lo que nos puedan decir o desdecir del futuro o presente que se desdibuja en ellas.
Abrazos,me encanta, esta ambiguedad ambigua
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