6.5.09

el guardián entre el centeno

que si feliz
verdad discurro con los míos en placer
ellos que circundan mis temores
aletargan y disipan cuanto cunde en mí de espanto o de molicie
tan desprevenidos me alimentan con sus brotes
hacen fiestas impensables del leve quebranto en la rutina
se estremecen cuando alerta
les señalo los peligros o establezco mansos correctivos
ellos que no escampan la sonrisa vitales y centrífugos
me escaldan
cuánto les daré de mis terrones cómo imprimiré
la estampa que de mí de adultos rememoren
deletreo de memoria la cartilla
como a mí un sobrio amor acaso mudo e infinito les cobija


E.R.
Es de día, Taller Editorial El pez soluble, Caracas, 2004
imagen: Valodia León, Ernesto, 1993

10 comentarios:

Lena dijo...

No escampan....llueven luz.

Felicidades, Tordo.

Y besos.

raga dijo...

que niño GRANDE ese tuyo!

bellísimo

dale un beso por mí

La Gata Insomne dijo...

De mis freferidos,
una vez, por aquí
lo di a leer a una
pequeña tordita

Están a buen resguardo en ese nido

La Gata Insomne dijo...

vengo de pasear por la guarida de felinotauro y me quito la montera!!

hijo de tordo....

caborca dijo...

Doble felicidad la tuya, que es igual a todo, o mejor, a un Tordo. Bello poema.

DEBAJO DE LA LENGUA dijo...

Son bellos tus dos poemas

Rubén Darío Carrero dijo...

¿Sabías que Sallinger bebía su propia orina?.

Vulcano dijo...

Hoy comenza la mañana un poco sin aliento pero este poema se tragó mis quejas y me llenó de nostalgia ...
Quiero salir corriendo a abrazarlos.

Abrazálos por mi y en especial al cumpleañero.

Besos,

Vulcano.

Vulcano dijo...

y se tragó una sílaba también, ups, jejejeje, era comenza-ba

:)

un tordo dijo...

gracias queridos amigos y orinonautas, salud!