el guardián entre el centenoque si feliz
verdad discurro con los míos en placer
ellos que circundan mis temores
aletargan y disipan cuanto cunde en mí de espanto o de molicie
tan desprevenidos me alimentan con sus brotes
hacen fiestas impensables del leve quebranto en la rutina
se estremecen cuando alerta
les señalo los peligros o establezco mansos correctivos
ellos que no escampan la sonrisa vitales y centrífugos
me escaldan
cuánto les daré de mis terrones cómo imprimiré
la estampa que de mí de adultos rememoren
deletreo de memoria la cartilla
como a mí un sobrio amor acaso mudo e infinito les cobija
E.R.
Es de día, Taller Editorial El pez soluble, Caracas, 2004
imagen: Valodia León, Ernesto, 1993


10 comentarios:
No escampan....llueven luz.
Felicidades, Tordo.
Y besos.
que niño GRANDE ese tuyo!
bellísimo
dale un beso por mí
De mis freferidos,
una vez, por aquí
lo di a leer a una
pequeña tordita
Están a buen resguardo en ese nido
vengo de pasear por la guarida de felinotauro y me quito la montera!!
hijo de tordo....
Doble felicidad la tuya, que es igual a todo, o mejor, a un Tordo. Bello poema.
Son bellos tus dos poemas
¿Sabías que Sallinger bebía su propia orina?.
Hoy comenza la mañana un poco sin aliento pero este poema se tragó mis quejas y me llenó de nostalgia ...
Quiero salir corriendo a abrazarlos.
Abrazálos por mi y en especial al cumpleañero.
Besos,
Vulcano.
y se tragó una sílaba también, ups, jejejeje, era comenza-ba
:)
gracias queridos amigos y orinonautas, salud!
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