28.5.09

NOCHE DE POESÍA EN EL CENTRO CULTURAL CHACAO
PARA CELEBRAR A LOS MAESTROS DEL ASOMBRO





La niña buena cuenta hasta cien y se retira.
La niña mala cuenta hasta cien y se retira.
La poetisa cuenta hasta cien y se retira



El Poema

No tiene sentido que no tenga sentido.
Pero menos sentido tiene que lo tenga.


Homenaje a
ANA ENRIQUETA TERÁN Y JUAN CALZADILLA


Poetas: Eleonora Requena, Kevork Topalian, Carmelo Chillida
y Leonardo Padrón
Moderador:Alexis Romero
Organizadores:María Teresa Ogliastri y Alexis Romero

Lugar: Sala Experimental Centro Cultural Chacao
Av. Tamanaco detrás del Centro Lido, El Rosal
Fecha: Viernes 29 de mayo
Hora: 7:30 p.m.
Entrada Libre

27.5.09


inane

las palabras me contemplan con alivio y cierta sorna desde el otro lado de la calle, y es que nada importa tanto para hacerles carantoñas o celadas, vengan, les diría si tuviese algo en la olla, si tramara alguna duda o me picara justo el centro de la espalda, pero nada de nadita se me asoma por los ojos, las erráticas ideas se resbalan por el cuero del lagarto, leve el aire, para qué tanto conjuro si las sobrias, parcas, juegan su partida de barajas

15.5.09


no te abrazan las caladas de los cigarrillos, no te toman de la mano las palabras, no te abrigan con su cuerpo las frazadas, ni franelas de algodón, ni tragos en las barras, esas nubes del poniente se sostienen solas, no te besa el té caliente, no acompañan las canciones, no te ciñen a su vientre las almendras, ni las noches y sus días, no consuelan los poemas, no te salvan los silencios,
no te aman


imagen: Roberto Obregón, Capricornio versus Acuario, 1979

14.5.09

ciudad mediante

esta noche
saldría a buscarte
por las calles desiertas
dónde te lisonjas
parca

...

cuán distante tú de mí
en esta cuadrícula
de abisales trechos
cuán cerca


imagen: León Ferrari, Autopista del Sur, 1980

10.5.09

LECCIONES DE EVIDENCIA

Desde hace ya algún tiempo he moderado
la afición melancólica
de ver alegorías, por principio,
en los recodos de la realidad.
A poco que uno vista la mirada
con las gafas del diablo, nuestro mundo
admite traducirse sin violencia
bajo especie de un torvo jeroglífico.

Sin embargo, el enigma
de cuanto hemos llamado lo real
no reside tan solo -especulemos-
en ser sumisa carne de metáforas.
Hay un abismo a flor de superficie,
una hondura embebida
en la piel que recubre los acontecimientos.
El misterio es la ausencia de misterio en el aire,
la acepción literal con que ocurre el vivir,
en esa paradoja que se nutre a sí misma,
por el asombro de su desnudez.

Descendamos a un caso, acariciemos
en su docilidad las escamas del día,
colmadas de saber y refulgentes.
Me refiero a la tarde de toros de ayer tarde.
Después del espectáculo marchamos
en procesión de fieles hacia los vomitorios.
Descendimos a oscuras
el laberinto de las escaleras
y fuimos a salir, por un azar impuro,
junto al desolladero de las reses.
Un grupo de fanáticos seguía
el despedazamiento.
El ruido de las hachas atacaba un compás
de riguroso proceder metálico.
Las bestias, destazadas, colgaban en cadenas.
Sobre los hules negros de cada matarife
se cuajaban los brillos de las salpicaduras.
Un canalón de carne se perdía
rumbo a los sumideros de la calle.

En consecuencia, nada se consuma
en el momento exacto en que concluye.
Hay un ceremonial detras de los finales.
Una sombra se yergue tras la sombra.
La observación ecuánime de cada acontecer
enseña que no existen despedidas.

El futuro se mueve en su lecho de larvas
para que crezca pura
la rosa inevitable que vive en la evidencia

CARLOS MARZAL (Valencia, 1961)
Metales Pesados, Tusquets Editores, Barcelona, 2002
imagen: Pablo Picasso, Tres cabezas de cordero, 1939

8.5.09

The Hunter Tequilas
dame tu amor, lo necesito
al alba saldré a cazar ciervos


no repares en contusas trampas
son tontas las liebres, a veces escapan




imagen: Sandro Boticelli, La historia de Nastaglio degli Onesti, 1483, (detalle)

6.5.09

el guardián entre el centeno

que si feliz
verdad discurro con los míos en placer
ellos que circundan mis temores
aletargan y disipan cuanto cunde en mí de espanto o de molicie
tan desprevenidos me alimentan con sus brotes
hacen fiestas impensables del leve quebranto en la rutina
se estremecen cuando alerta
les señalo los peligros o establezco mansos correctivos
ellos que no escampan la sonrisa vitales y centrífugos
me escaldan
cuánto les daré de mis terrones cómo imprimiré
la estampa que de mí de adultos rememoren
deletreo de memoria la cartilla
como a mí un sobrio amor acaso mudo e infinito les cobija


E.R.
Es de día, Taller Editorial El pez soluble, Caracas, 2004
imagen: Valodia León, Ernesto, 1993