Incendio mi prisión.
Tiro mis vestidos al fuego. Arrojo al reloj que fue mi corazón fuera de mi
pecho. Salgo a la calle, vestida con mi propia sangre.
Heiner Müller. Máquina Hamlet
-En otro lugar abro la senda, ahora desliza entre los juncos
nada
-Voluntad, me contrarías
debí vivir por siempre para al fin disolverme
- Suéltenme, deténganme, al barro debo ir, al fondo
todo ha de saberse y
de fingirse
soy laida, la presencia infame
-Al cabo de otro tiempo
ineluctablemente
¿germinaré?
-Incorruptibles voces orlan un festín de ratas
Ya murió, ya murió,
¿Ha qué más dolor?
-No soy ella, la
silente y torva, la sin voz
-Soy mi propio gesto anegado, la fantasmagoría de un
encanto
la niña, la puta, la
suicida, la alocada
carne fresca para los perros
imagen: Madeleine Lamaire, Ophelia, 1880
imagen: Madeleine Lamaire, Ophelia, 1880

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